miércoles, 4 de enero de 2012

"ASSS...PRENSA DE MADRIDDDD...!

Hace unos días, se inauguró una estatua en honor al popular vendedor de prensa Manuel Castro, famoso por hacer malabarismos con un periódico, en medio de la calle del Príncipe, de esta Ciudad.

Desconozco con que criterio se decidió erigir la misma: Si fue por su popularidad, por sus méritos laborales o como premio por sostener un ejemplar de FARO DE VIGO con la punta del dedo o su apéndice nasal.

Si es por su popularidad, creo que existen otros personajes en Vigo que también tendrían que tener su estatua, como la bajita, oronda y sonrosada señora que vendía las pipas en la barandilla del Naútico (precursora de las actuales tiendas de golosinas), que hacía las delicias de los niños; aquel vendedor de lotería que lucía un negro sombrero andaluz en su cabeza, que ladeaba con señorío y forofo nº 1 del Celta (envidia de Manolo el del Bombo, cuando gritaba su; "¡Celtaaaa, Celtaaa, Celtaaa...!", al que apodaban cariñosamente como "El Cordobés"; la flacucha y pintarrojeada señora que iba siempre cargada de bolsos, caminando hacia ninguna parte, sin rumbo fijo, que hacía que me viniera a la mente el personaje de la canción de Serrat  "Penélope"; la archiconocida Carmela, que vendía sus sabrosas almendras garrapiñadas en su Kiosco, al final de Principe; la amargada ciega, de media melena negra y gafas oscuras, que nos obsequiaba con sus bastonazos cada vez que la ayudábamos a cruzar una calle; los limpieabotas del Hotel Universal y de Urzaiz, con sus cajas de madera para guardar betún y utensilios de limpieza y para que apoyasen los pies la clientela; o el afectuoso Oscar informándonos siempre de los triunfos del Celta y tratando de buscar, sin parar, una novia..., y alguno mas que se queda en el tintero.

Si es por trabajador, hay montones y montones de trabajadores anónimos que merecerían, también, estatuas y otros honores.

Y si fue por sus dotes de equilibrista, tendríamos que hacerle una estatua a cada uno de los miembros del Circo del Sol.

No discuto los méritos de D. Manuel Castro para tener una estatua, que los tiene, ya que nos alegraba la vida a los vigueses, con su incombustible traje azul, sus eternas zapatillas de tela azul y esparto y sus imposibles equilibrios. Pero pido un poco de rigor histórico, ya que creo que su ubicación ideal sería el lugar donde vendía los periódicos y nos amenizaba nuestro paseo: en las escaleras de entrada a los Almacenes Alfredo Romero (actualmente Cortefiel), para que podamos volver a verlo con el montón de periódicos debajo del brazo, limpiando el polvo de las escaleras con un diario y a oír en nuestros oidos aquello que gritaba a los cuatro vientos: "¡Assss..., prensa de Madridddd...!".

Se puede estar de acuerdo o no con una estatua, pero parece increible que un vándalo de 54 años, con la estatua recién inaugurada, haya querido disfrazar de culé a Castro, pintándole la cara y el periódico con un spray rojo, para que hiciese contraste con su traje azul. Esta vez no fué un niñato mal criado, ni resentido, ha sido un adulto.

Solicito a las autoridades que vigilen el patrimonio artístico de la ciudad, ya que, últimamente, por desgracia, se repiten cíclicamente estos actos de salvajismo e incultura.