Era un soleado día de verano. En un bosque había un frondoso árbol y de sus ramas pendía un nido de pájaros. Debido a la intensa manera de apretar la solana, los pajaritos que contenía el mismo estaban inquietos, dándose empujones y piando con fuerza, esperando a que mamá pájaro viniese con alguna lombriz o algo similar que tragar con avidez. Con el ajetreo, uno de ellos perdió el equilibrio y cayó del nido al suelo.
Una vaca, que pastaba cerca, presenció la escena y como vio que por la zona merodeaba un zorro, se apresuró y fue a auxiliar al pajarito, pero para ello no se le ocurrió otra cosa más que soltarle una plasta de mierda encima, para esconderlo.
El zorro, con innata astucia, se olió que algo raro pasaba y se acercó a la vaca y comenzó a dar vueltas alrededor de ésta y de su reciente defecación; pero como el pobre pajarillo, con el calor y el olor no podía aguantar más, asomó la cabecita y comenzó a piar desesperadamente. El zorro al descubrirlo tomó al pajarito entre sus fauces y fue a lavarlo a un riachuelo cercano y después de la operación, se lo zampó de un bocado y se relamió satisfecho.
MORALEJA:
-No todos los que te cubren de mierda son tus enemigos
-No todos los que te limpian la mierda son tus amigos
-Y mientras estés cubierto de mierda no digas ni pío.
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