Corría el mes de Octubre del año 1989. Fernando Sánchez Dragó moderaba una tertulia televisiva y el polémico y estrafalario Fernando Arrabal, que estaba invitado a la misma, se presentó bien empapado en los vapores de los espirituosos líquidos del dios Baco, pidiendo insistente y pesadamente: ¡Hablemos del Milenarismo, cojones, ya!.
Yo, sin llegar a su grado etílico y a sus ademanes imperativos solicito permiso para hablar del Financierismo.
¿Qué es el Financierismo?. Muy fácil, es un término acuñado inconscientemente por financieros y agencias de calificación de riesgos que, tienen un apetito voraz de dinero y que sin pensar en el ser humano rigen el destino mundial.
El Comunismo y el Capitalismo han fracasado estrepitosamente, pero ambos pensaban, teóricamente, en las personas. El primero en el proletariado y el segundo en los capitalistas. Pero el Financierismo sólo tiene un desmedido interés por el dinero y por acabar con el estado de bienestar, que tanto costo forjar.
El Finacierismo es un sistema poítico y monetario mucho más peligroso que los anteriores, ya que utilizando agencias de calificación de riesgo como Standar & Poor¨s, Moody´s, O Fich (todas ellas americanas, por cierto), y registradas como agencias de periodismo, por lo que sólo informan, obteniendo con ello una amplia Patente de Corso, ya que sólo tienen derechos y no tienen responsabilidades, a diferencia de las auditoras, que si las tienen. Que presumen de serias, a pesar de no saber predecir ni la crisis del año 2008, ni la de ENRON y que juegan a ser dioses caprichosos, como los del Olimpo, pero teniendo como otero las Montañas Rocosas, con usos opacos y abusos retorcidos, calificando al alza o a la baja a su antojo.
Califican a empresas, bancos, autonomías, países…, siempre a la baja ( a poder ser), y pidiendo medidas restrictivas y recortes urgentes. Provocan cierres de empresas, desplomes de sectores, despidos masivos, recortes salariales y sociales y dirigen a nuestros gobiernos como perritos amaestrados, convirtiendo nuestros votos en nulos, ya que en vez de dirigentes estamos eligiendo a obedientes. Eso sí, obedientes de derechas o de izquierdas que acatarán sumisos sus caprichos.
Recortan nuestros sueldos y derechos adquiridos, pretenden que copaguemos servicios que ya pagamos con nuestros impuestos y le dan a nuestros hijos trabajos precarios y mal pagados que le permitirán una subsitencia frugal.
¿Qué hacen agencias de calificación de riesgos americanas subiendo y bajando calificaciones de empresas, bancos y países europeos?, ¿No sería lógico crear una agencia de rating europea, sujeta a normas y límites marcados por las autoridades políticas y no a caprichos de avariciosos financieros?
Con el Comunismo y el Capitalismo sabíamos contra quién y que se luchaba, pero con el Finacierismo se desconoce el enemigo y sus intenciones ¿Hay algo más peligroso?
Si queremos acabar con esta crisis hay que poner coto a esta vorágine y que colocarle el cascabel a las agencias de calificación de riesgos, para que las podamos oir llegar y no nos devoren, como Saturno hizo con sus hijos. No tengamos miedo de morir en el intento, ya que vale la pena.
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